jueves, 7 de mayo de 2015

EN REFORMAS



No te preocupes, de verdad, todo está casi listo. Lo que se ha roto es poca cosa: algún elemento de adorno sin mucho valor, pero al que le tenía cariño; algunos cristales de las ventanas que dejé abiertas y no resistieron las embestidas del viento; los marcos de las puertas que me empeñé en no cerrar pese a tu avisos... es que ya sabes, siempre necesito que a mi casa entren la luz, el aire de la calle, los olores del día, y que salgan, también, hacia fuera, malos olores, sensaciones raras. Contraventanas ya sabes que no tengo, así que no hay problema, y el doble acristalamiento, como le he oído decir hace poco a un amigo mío, solo sirve para ensimismarnos y para que el futuro nos mate de miedo. Y yo a eso no estoy dispuesta pese a los riesgos; estoy segura de que los corazones protegidos acabarán convertidos en piedra, igual que las casas cerradas acaban por oler mal y deteriorarse.
Alguna planta también se ha caído, tengo algunas flores que se han secado de tristeza de pronto, así, de la noche a la mañana, tal y como te ocurrió a ti. Qué cosas más raras, tú y las flores, hermosas ambas, y cambiantes; un día florecen y dan alegría y vida pero son frágiles y oscuras, secas de repente.

Nada grave, como ves; así que descuida, que lo importante no ha sufrido daños. Los tabiques siguen intactos, en su sitio, inamovibles, siguen siendo fuertes pese a  los sucesivos terremotos o huracanes que han asolado mi casa... es que son ya muchos años, muchas mudanzas, maletas, inquilinos… este ha sido otro más. Me he vuelto a acordar de los antiguos,  porque algunas de las grietas de otros tiempos, ya reparadas, se han abierto de nuevo; otras, ni siquiera eso, nada que no arregle un poco de pintura, un desconchón por allí, una humedad por allá. Las baldosas del suelo han quedado con algo de polvo, pero barriendo con interés volverán a su estado original; incluso se han caído de las estanterías objetos que tenía más que olvidados y han cobrado vida, así que tendré que recogerlos del suelo y buscarles un espacio más propicio. Fíjate qué cosas… tengo trabajo por hacer estos días. Lo que me va a resultar más difícil va a ser acabar con la mancha que se me ha quedado al fondo del pasillo, no sé qué hacer con ella, se han mezclado las sustancias de la incomprensión, la sorpresa y la decepción (sobre todo esta última), y juntas forman ese líquido espeso y viscoso que no puedo desprender del suelo; pero bueno, quizá me acostumbre a vivir con ella, al fin y al cabo no ocupa demasiado espacio y esa parte de la casa la transito poco... intentaré acudir menos allí a partir de ahora. Quizá se seque sola y un día ni siquiera la perciba.

No obstante, y como no hay mal que por bien no venga, en estos días de reordenación y cambio he encontrado cosas con las que no contaba: sensaciones que tenía perdidas y de las que me había olvidado, tan atrás en el armario estaban; la alegría de tener la certeza de sentir y de estar viva, del chapuzón en la piscina helada de la vida; relatos y relatos, libros mágicos que han vuelto para tentarme con sus páginas, y unas ganas tremendas de escribir y contar, de convertirte en cuento y seguir inventándote... total, claro está que ya había empezado a hacerlo. Tengo para estrenar cajas llenas de recuerdos con los que contaré a partir de ahora: fotos, imágenes, paisajes vividos, sueños, alegrías, planes que jamás haremos pero que organizaste. Olores como recién hechos, risas, buenas conversaciones de las que no pienso desprenderme, alguna mentira piadosa dentro de la que me encuentro cómoda y a la que no le voy a quitar la máscara ni a llevar la contraria. No me desprenderé del cariño que se horneaba en mi cocina, ni de las ganas de seguir cocinándolo para darlo a comer a quien me parezca digno de compartirlo. No tengo remedio, no, no aprendo a pesar de los años… nunca me gustó desperdiciar, ni siquiera los sentimientos, aunque no me fuera devuelto todo en la misma medida. Qué cosas, con la comida me pasa lo mismo, tengo que llenar la mesa en exceso cuando invito a mis amigos a comer a casa.
Lo mejor de esta casa desordenada en que me hallo es que también en los armarios había personas que llevaban años en silencio, y volvieron para probar mis platos. Otros, aunque haya sido solo en un fin de semana, llegaron de pronto y fueron risas y alegría.

Manos a la obra, entonces, y a reordenar la casa. Esto, en un rato, está hecho. Le pondré empeño, cómo no, como siempre… al fin y al cabo es la única casa que tengo y llevo años cuidándola con esmero. Este huracán, desde luego, no va a pasar más por aquí, así que lo despediremos como es debido. Seguiré abriendo puertas y ventanas, de par en par, para que entren por donde quieran la luz del día y el futuro. Y los próximos huracanes, también serán bienvenidos. Tal vez alguno sea suave. Seguro que entonces vendrá para quedarse.


martes, 30 de diciembre de 2014

CANCIÓN DE AMOR DE LA JOVEN LOCA

Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).


SYLVIA PLATH

lunes, 3 de noviembre de 2014

YO SOMOS

Soy mudable
Ando en el límite
Me construyen y me deconstruyo
Intento reconstruirme con los trozos que me quedan
Me robaron algunos. 
Otros quedaron sueltos en el camino.
Llevo otros cuantos enganchados y a punto de descolgarse pese a las costuras.
No soy yo.
Yo somos
Porque a veces soy una, a veces otra
No la misma
Intento/ intentamos mantener bases
Cimientos de hormigón,
Otros son de humo,
Sueños, o eso que llaman principios.

No sé dónde estoy
Esta noche solo sé
que esto está lejos de ser algo parecido a un poema
que tiemblo
que soy infierno
y que el mundo hoy para mí
también es ancho y ajeno.

jueves, 7 de agosto de 2014

miércoles, 21 de mayo de 2014

Hilos morados

Yo intento evocar la lluvia o el llanto. Obstáculo de las cosas que no quieren irse camino de la desesperación ingenua. Esta noche quiero ser de agua, que tú seas de agua, que las cosas de deslicen a la manera del humo, imitándolo, dando señales últimas, grises, frías. Palabras en mi garganta. Sellos intragables. Las palabras no son bebidas por el viento, es una mentira aquello de que las palabras son polvo, ojalá lo fuesen, así yo no haría ahora plegarias de loca inminente que sueña con súbitas desapariciones, migraciones, invisibilidades. El sabor de las palabras, ese sabor a semen viejo, a vientre viejo, a hueso que despista, a animal mojado por un agua negra (el amor me obliga a las muecas más atroces ante el espejo). Yo no sufro, yo no digo sino mi asco por el lenguaje de la ternura, esos hilos morados, esa sangre aguada. Las cosas no ocultan nada, las cosas son cosas, y si alguien se acerca ahora, y me dice al pan pan y al vino vino me pondré a aullar y a darme de cabeza contra cada pared infame y sorda de este mundo.


ALEJANDRA PIZARNIK





martes, 1 de abril de 2014

Érase una vez...

Entonces, todas las historias se contarían de otro modo, el futuro sería impredecible, las fuerzas históricas cambiarían, cambiarán, de manos, de cuerpos, otro pensamiento aún no pensable, transformará el funcionamiento de toda sociedad. De hecho vivimos precisamente esta época en que la base conceptual de una cultura milenaria está siendo minada por millones de todos de una especie nunca conocida.

Cuando ellas despierten de entre los muertos, de entre las palabras, de entre las leyes.

Érase una vez...

De la historia que sigue aún no puede decirse: "solo es una historia". Este cuento sigue siendo real hoy en día. La mayoría de las mujeres que han despertado recuerdan haber dormido, haber sido dormidas.

Érase una vez... y otra vez...

Hélène Cixous. La risa de la Medusa.

sábado, 8 de febrero de 2014

Recordando a Don Antonio...

Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.

A.M.

lunes, 3 de febrero de 2014

Andrómeda y el espejo


Estudio. 65 páginas escritas. 31251 palabras. Palabras que se mezclan, se agrupan en la cabeza. Y leo: sex, arousal, passive space, adornment, sexual tensions, otredad, female body, identidades construidas. Andrómeda, Andrómeda sujeta, contemplada, desnuda, expuesta para ser salvada, también para ser atacada. No para vivir libre, no para desasirse, sí para necesitar incuestionablemente, incansablemente, de las manos del hombre que la desate o que la ataque, manos que la vuelvan a atar no ya a un tronco, sí a hijos, casa, marido, esposo. Andrómeda no es nada, Andrómeda es el hueco, el pretexto, la hija, el deseo, el vacío. Es el premio, también castigo, moneda de cambio.
Si haces lo que digo serás buena. Si me dejas elegirte serás buena. Si me complaces serás ángel, correcta amiga, ayuda para la salvación de este hombre que soy, tu destino será rico asistiendo al Gran Hombre. Si no me quieres, si no te amoldas a mi vida, serás Lilith, infierno, Medusa, monstruo, bajo el signo de las desobedientes, quedarás desterrada, lejos de la palabra, llena de inmundicia y podredumbre será tu condición. También puedes ser Andrómeda, nada en ti misma, masa moldeable a mi gusto y según mis necesidades. 

Andrómeda se mezcla conmigo. Y con todas las demás; con Lilith, con Medusa, con María, Eva, Pandora. Con todas las otras yoes que habitan mi casa, con todos los huéspedes que a menudo me visitan y pueblan estas habitaciones. 
La historia se repite. La historia de los libros es la mía, la loca del desván se me parece, ese espejo dual dañino que me devuelve mi propia imagen, artera y falsa de lo que no soy, de lo que me resisto a ser, me mira con ironía y superioridad al otro lado del pasillo. 

Esperando para ver quién será la primera en quebrarse.

ÚLTIMO MOVIMIENTO

Mi visitante y huésped preferido
perdido por la sala, mientras
la piel se me declara transparente y absorbe
hasta la última nota, que en otro tiempo supe
ejecutar. En el rincón
un animal se ovilla. El cristal está a punto de quebrarse.

María Victoria Atencia

lunes, 13 de enero de 2014

TROZOS

No perder un ojo
un corazón 
un dedo/ pie
 afición/  lengua/ café.
No perderme yo, A,
en concesiones/ arañazos/ camas 
cabezas con ideas que duelen
y no soy yo.
En copas/ calles/ madrugadas
vacías
que no me quieren.
Ventrículo derecho pisado, roto.
Arteria rasgada.
Recompongo trozos, 
A médico,
A Frankenstein
costurera con hilo de pescar atado a las muñecas.
No maniquí/ no madre
no ubre que alimenta
no maestra/ institutriz que educa y corrige.
No A ingenua vomitando
carcajadas a chistes supurantes.
Recojo trozos
recompongo
me
guardo corazón
pie
dedo 
riñón
letras y discos.
Vuelvo a coser.
Ordeno. Escribo. 
Escribo.
Escribo.
Día 
Frankenstein.

martes, 29 de octubre de 2013

EL DOLOR DE LA SINCERIDAD


- Las anotaré. Empieza tú.
- ¿Cómo se llama esto?
- Pues no sé... ¿Cómo lo llamamos?
- Cuestionario sobre el sueño de escaparnos juntos.
- Cuestionario sobre el sueño de escaparse juntos que tienen los amantes.
- Cuestionario sobre el sueño de escaparse juntos que tienen los amantes maduros.
- No eres madura.
- Claro que lo soy.
- Me pareces joven.
- ¿De veras? Bien, desde luego eso tiene que aparecer en el cuestionario. Los dos candidatos han de responder a todas las preguntas.
- Empieza.
- ¿Qué es lo primero que te irrita de mí?
- ¿Qué es lo más insoportable de ti cuando estás insoportable?
- ¿Eres realmente tan animado? ¿Se corresponden tus niveles de energía?
- ¿Eres una extravertida bien equilibrada y encantadora o una reclusa neurótica?
- ¿Cuánto tiempo pasará antes de que te sientas atraído por otra mujer?
- O por otro hombre.
- Nunca debes envejecer. ¿Piensas lo mismo respecto a mí? ¿Piensas en ello alguna vez?
- ¿Cuántos hombres o mujeres has de tener en un momento determinado?
- ¿Cuántos hijos deseas que obstaculicen tu vida?
- ¿Hasta qué punto eres disciplinada?
- ¿Eres completamente heterosexual?
- ¿Tienes alguna idea concreta de lo que te interesa de mí? Sé precisa.
- ¿Acostumbras a mentir? ¿Me has mentido ya? ¿Crees que mentir es algo normal o te parece censurable?
- ¿Esperarías que te dijeran la verdad si la exigieras?
- ¿Exigirías la verdad?
- ¿Crees que tener un carácter generoso es una debilidad?
- ¿Te preocupa ser débil?
- ¿Te preocupa ser fuerte?
- ¿Cuánto dinero puedes gastar sin que te sepa mal? ¿Me dejarías tu tarjeta visa sin hacer preguntas? ¿Me concederías cierta libertad para disponer de tu dinero?
- ¿En qué aspectos ya te decepciono?
- ¿Qué te incomoda? Dímelo. ¿Lo sabes siquiera?
- ¿Cuáles son tus sentimientos acerca de los judíos?
- ¿Vas a morir? ¿Estás física y mentalmente en buenas condiciones? Sé concreto.
- ¿Preferirías a otro más rico?
- ¿Cuál sería tu grado de ineptitud si nos descubrieran? ¿Qué dirías si alguien entrara por esa puerta? ¿Quién soy yo y por qué todo va bien?
- ¿Qué cosas me ocultas? Veinticinco. ¿Alguna más?
- No se me ocurre ninguna.
- Espero ansiosa tus respuestas.
- Y yo las tuyas. Tengo una.
- ¿Cuál?
- ¿Te gusta como visto?
- Vaya pregunta.
- En absoluto. Cuanto más trivial es el defecto, más enojo inspira. En eso tengo experiencia.
- Muy bien. ¿La última pregunta?
- La tengo, la tengo. La última pregunta. ¿De alguna manera, en alguna esquina de tu corazón, albergas todavía la ilusión de que el matrimonio es una aventura romántica? De ser así, eso podría ser la causa de muchos conflictos.

                                                                                              Philip Roth, Engaño.

domingo, 20 de octubre de 2013

El ritmo lento de los silbidos...

"Quizá no sepamos nada más sobre las peculiaridades de la vida, pero trazamos el curso de los días y las noches de acuerdo con las luces del firmamento -empezó con su mejor voz-. Estos rayos de luz, que viajan a través de tremendos espacios de tiempo, nos hacen saber que las estrellas penden allá arriba, a enormes alturas. La luz del Sol da sustento a nuestra vida, y la de la Luna nos arropa con ese manto de íntimas gestas que conocemos como sueños."


Morris Morgan, viajero llegado por azares del destino a Marias Coulee, un pequeño pueblo de Montana, comenzaba así a narrar a sus alumnos y a los habitantes de su pueblo todos aquellos fenómenos que hacen mágicos los hechos que transcurren en el cielo, los grandes descubrimientos astronómicos que han ido cambiando a lo largo de siglos y siglos de conocimiento no sólo nuestra concepción del mundo o del propio cielo y sus fenómenos, sino también de la vida, e incluso de los sueños. 
Este libro, que arranca despacio, con un ritmo lento y tranquilo, irá poco a poco seduciéndonos a través de dos personajes principales: Morris Morgan, maestro entusiasta, peculiar y excéntrico, que va sembrando poco a poco en sus alumnos el afán por el conocimiento y la curiosidad incansable; y Paul Milliron, alumno inteligente, inquieto y brillante que irá absorbiendo todos los conocimientos de su maestro y dejándose enseñar en un afán cada vez mayor por crecer. Quienes nos dedicamos a la enseñanza ansiamos poder llegar, en algún momento, a convertirnos en esa estrella polar que va guiando y marcando el norte a quien desea llegar a otros lugares, pero no solo nosotros... Todos tenemos estrellas polares en nuestra vida, estrellas que en distintas etapas nos han ido guiando y marcando el itinerario de nuestro camino... así me llegaron las palabras de Antonio Machado que de tan familiares son la narración de parte de mí, de mi poética vital y mi educación sentimental; así me llegó también, como a Paul, el amor por los libros, de manos de una incansable lectora y contadora de historias; y así también, de mano de una estrella polar alta y brillante, llegó este libro a mis manos.
 

domingo, 31 de julio de 2011

Marzo fue demasiado largo.

Construir las palabras
no es fácil cuando faltan
vocales que se escurren de mis dedos.
Es complejo aunar significados
como es formarme yo
sin esas partes mías que se pierden,
que dejo a cada paso entre tus labios;
son plumas olvidadas,
leves que casi rozan tu corazón y el mío,
rotos de tanto abrirse,
de tanto doler, siempre
de toda la alegría que no comprendo
y del dolor que sobreviene al punto.
Ya no tengo vocales y mi nombre no suena.
Solo dos consonantes que mueren en los labios
al querer pronunciarlas.

domingo, 20 de marzo de 2011

MARZO



Huyó febrero. Como quien se va sin ser visto. Como los amores cobardes. Como el frío que, de repente, no está. Como la niebla en un día casi de primavera.
Marzo llegó con un aire más limpio, ahora más nítido. Dejó unos versos, traídos por amigos que enseñan a desconocer los nombres de las cosas para nombrarlas nuevas; dejó estos versos compartidos, escritos como juegos en noches blancas.
Son de ellos.

HAIKUS

Recibo besos
en cartas que me escribes
llenos de sangre.

Dolor remite,
destino son tus ojos,
gacelas tristes.

Llegaron cartas
como palomas turbias

que se alejaban.

Venir a hablarte,
a deslizar mi pluma
para encontrarme.


Papel en blanco
es tu cuerpo desnudo.
Tinta mi sangre.

Papel en blanco:
mi cuerpo sin el tuyo
viento en las manos.

Cielo estrellado:

perdido en tus orillas

errante náufrago.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sin deudas ni banderas

Estuvo haciendo cuentas.
¿Qué precio está pagando por no perder esa parte única y pequeña que le pertenece? ¿A qué coste el silencio ya es suyo, y su casa es un refugio en el que guarecerse? ¿Cuánto le cuesta saber que es su propia vida la que vive? El peso de sus hombros no es otro que el de su conciencia y el de saber que, aunque poco posee porque mucho dejó en el camino, poco debe.
Estuvo haciendo cuentas y encontró estas palabras que de alguna manera tan bien hablaban de ella.

Habitaciones separadas


Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

LUIS GARCÍA MONTERO

martes, 8 de febrero de 2011

De carpetas y tiritas

Hoy mi cuenta de correo tiene una carpeta más. Y en esta entrada no sé qué escribir. Sólo tenía la necesidad de escribir este título. Dentro, no hay nada. Hoy sólo escribo de carpetas y tiritas. Y ni siquiera eso.

martes, 25 de enero de 2011

El dolor de la lucidez

No es bueno el dolor de la lucidez. No es bueno.
Lo mismo que me hace grande, me hace pequeña. Las mismas, exactas cualidades que me hacen ser yo, a la vez me deconstruyen, conforman los dos polos opuestos de mí misma. El que me gusta y el que detesto.
De qué me sirve pensar, tener conciencia, tener la lucidez precisa que me hace ver la claridad hiriente de los días, que se clava como un alfiler en mis pequeñas pupilas, en forma de diminutos aguijones que se adentran de forma certera y precisa. De qué me sirve saber leer en los silencios si todo no es más que una fuente dolor mojado que lo empapa todo. De cansancio que lo empapa todo. De desánimo y apatía.
De qué me sirve someterme a la tiranía del pensamiento con avidez. A querer saber más, como una especie de hambre de infinito. Siempre más. Aunque nada sea real. Aunque solo sean páginas y páginas llenas de tinta amarga y rota, o papeles en blanco que gritan para que sean manchados.
No es bueno, no, no ajustarse a las reglas.
No es bueno el dolor de la lucidez.

lunes, 24 de enero de 2011

Material sensible



Material sensible. Frágil. Cuidado con los golpes, quizá puedas causar algún daño, algún desperfecto irreparable que no tenga solución posible. No te acerques demasiado. Además de material sensible, soy material inflamable, y es posible que explote de un momento a otro, sin previo aviso.
Corto. Araño. Soy capaz de sentir dolor y de romperme cuando menos te lo esperes; sin embargo, recomponerme, a pesar de ser doloroso, no me llevará demasiado tiempo. Mantete lejos si no quieres pensar. Sal rápido de aquí si no vas a saltar conmigo. Yo sabré mantenerme a salvo de vaivenes e imprevistos, de golpes y de impactos.
Vete lejos si no quieres que ninguna astilla de mi cuerpo llegue a ti. Mantente a una distancia prudencial.
Soy material sensible.

sábado, 22 de enero de 2011

Nadie

Llegué a casa y no había nadie. Nadie. Nadie. Hablé para que nadie contestara, ordené para que nadie se sintiera a gusto y cociné la comida que nadie se comería después. Pasé la tarde y nadie estaba conmigo. Salí y fui al cine; con nadie comenté la película que tampoco había visto.
A veces no sé con qué extraños hilos estoy unida a la realidad. A veces no sé qué parte de mi vida comienza a ser ficción y cuál es la verdadera. No somos solos; incluso los planetas necesitan la gravedad de una estrella para seguir describiendo su órbita.
No somos solos. Pero al llegar, Nadie esperaba.

lunes, 10 de enero de 2011


Yo ya te había encontrado

entre la luz incierta de los días;

entre libros y discos en mi casa

tú viniste una noche.

Dijiste que no todo estaba hecho,

nada había perdido,

existían realidades, caminos, carreteras

que llevaban a pueblos

donde el mar era amplio;

donde vivir

no era un simulacro indefinido

lejano a nuestros sueños;

donde la luz

para todos los hombres

y también las mujeres

era clara y diáfana.

Yo ya te había encontrado

entre la luz incierta de mis días.

Cuando te puse rostro

me trajiste la luz;

demasiado real, sospecho ahora.

Fugaz como un relámpago.


martes, 7 de diciembre de 2010

LAS PIEDRAS TIENEN FRÍO


Subo a este autobús
y veo pasar de largo detrás de aquel cristal
las horas que se fueron sin remedio,
las manos que no están en esta tarde.

Viene el invierno frío detrás de estos cristales,
adquiere un ritmo lento de destiempo medido.
Veo mis brazos crecer para intentar tocar
algo que ya no existe en estos días claros,
que quizá yo inventé y no existiera nunca.

Y qué hago con las grietas de los días
y lo que no preví:
el cristal que separa
mi vida de otras vidas,
mi calor de su abrigo.

Cómo pude caer
en este error de cálculo;
cómo no lo vi antes:
las piedras tienen frío.



Si te dijera
que el frío arrecia hoy detrás de la ventana
y aquí en mi corazón.
Que no bastó esta noche
tener la chimenea con sus troncos ardiendo,
la manta sobre el cuerpo
para darme su abrigo.
Que no valió cerrar
las puertas y ventanas para aislarme de ti.
Que llegaron borrascas, anticiclones, vientos
a remover la casa.
También el corazón.

Que hay días, raros días,
en que venir a hablarte fue sentir el calor,
y en días como hoy tu blancura vacía
sólo me ofrece el frío.

miércoles, 27 de octubre de 2010

ESQUINAS

Si hoy escribo un río transparente y caudaloso de mí misma saldrá y se quedará en la página.Y será demasiado verdad siendo todo una ficción.
Si hoy escribo volveré a "Lo de más" y me inventaré mi mentira, lo recubriré todo de amor. ¿Qué es lo de más? ¿qué es lo de menos? Lo que menos importa es mi razón, lo de menos incluso es tu jamás... lo de más son las palabras que se dicen, las que se intuyen. Lo de más es el vértigo, el abismo que se vislumbra a lo lejos. Lo de menos es la hipótesis. Lo de más es la duda, la posibilidad, la grieta, la fisura.
El pequeño dios de bucles rubios que se asoma y sonríe detrás de la próxima esquina, de esa esquina que quizá nunca te atrevas a doblar.

Esos pequeños adverbios

Esas pequeñas e invariables palabras que varían tanto, sin embargo, el sentido de una frase, últimamente me están asaltando. Me las encuentro, de repente, grandes, enormes, y entonces lo cambian todo. Me asustan a mi paso. Me abordan de una manera descarada. "¿Qué hace ese adverbio ahí?", me pregunto; y es como si estorbara.
"No estoy preparado todavía" (¿implica que llegará algún momento?), "eso es demasiado bueno" (¿algo bueno puede serlo demasiado?) Y retomando esta última pregunta me preguntaba yo qué manía tiene la gente de acompañar con el adverbio "demasiado" los adjetivos que ya implican algo bueno. Eso sólo puede denotar miedo, simplemente, a experimentar placer, a intentar probar hasta dónde llegaría esa sensación que comienza a invadirnos.
Los adverbios, últimamente, aparecen en negrita y desarman mi mundo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Adn escribe historias inquietantes y mágicas que nos hacen preguntas... que nos obligan a acabarlas. Publico esta en este espacio porque quiero compartirla, porque quizá me ayude un poco la lluvia que trae en este tiempo de sequía en el que me es tan difícil encontrar las palabras precisas. Sería bonito poder contagiarme de un poco de su ilusión y su idealismo... Aquí lo dejo...


Entre besos y abrazos salimos a andar.
Ella me miraba sonriente abrazada mi cintura mientras la lluvia caía sobre nosotros.
Perdiendo la noción de la dirección y el tiempo, acabamos en una playa.
El mar estaba totalmente calmado y las ondas producidas por las gotas de lluvia se percibían como si el el agua dibujase su propio camino.
Cielo gris.
Mar gris.
Sus ojos grises.

La playa vacía.
Nos tumbamos en la arena y observamos las gotas de agua caer sobre nosotros. Sonreíamos.
Nunca olvidaré un día tan lluvioso y a la vez tan hermoso como aquel.

En un instante el tacto de sus labios me invadió.
La miré a los ojos, y en ese infinito tan gris o más que el cielo y el mar, vi un suspiro de alegría.
Me volvió a besar.

-Te quiero- susurró en mi oído.

Y de repente desapareció.

ADN

martes, 28 de septiembre de 2010

Ya no hay horizonte.

La carretera. Conduzco sin prestar mucha atención a lo que hago. Me gusta. Subo la música. Canto muy fuerte. Pongo el intermitente, cambio de marcha. Me miro en el espejo. Mis ojos son oscuros; hoy más oscuros. Freno. Acelero. Me queda bien este maquillaje.
No me va a dar tiempo a llegar al cine con este atasco. Algo acaba, algo comienza. Y este atasco... Algo acaba, algo comienza. Lo pienso con obsesión.
Algo acaba. Algo comienza.
Dónde pongo ahora todo lo que antes ponía en él. Qué hago con las canciones, películas, libros, poemas, discos. Mis escafandras al pie de todos los mares. Alguien llevaba su apellido. El actor de aquella película que tanto me gustó tenía sus ademanes. Dónde lo pongo... Antes lo ponía todo en aquella amistad mermada, nómada. Ahora, cuando las sombras aparecen y los sueños tienen una estructura clara... ahora ya no veo el horizonte. No hay presente. No hay historia por continuar.
Y quizá ni siquiera duele.
Y todo esto no era más que una amistad. Y todo esto era tanto como una amistad.
Un mes es una sima, un precipicio, un paréntesis.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Si te dijera...

Si hoy escribo desde el punto en que me encuentro quizá todo salga desolado. ¿Cómo escribiría si me encontrara en otro punto? ¿Qué camino habría cogido si mi vida fuera otra vida? Si mi vida fuera otra, ¿en quién estaría pensando en este preciso momento? ¿a quién asociaría a los poemas que ahora leo y que me ofrecen un retrato de mí misma? ¿qué poemas hablarían entonces de mí, de mi otra yo, tan distinta? ¿Seguiría acallando esta parte de mí que no soporto?

No sé en qué momento se bifurcó el sendero, qué curva no debí haber tomado, qué libros no debí haber leído, para que ahora aparezcas al fondo altivo y sonriente con una mueca irónica en el rostro. Para no tener este listado de debilidades y servidumbres, de pequeñas heridas que se cierran y renacen y que me dicen que están ahí a cada paso.
¿Cuáles serían mis otras debilidades? ¿Cuáles mis otras mentiras?

Sin que exista el olvido

Si te dijera,
no sé qué hacer contigo.
No es que intente olvidarte
y menos recordarte
si es que me siento otra
en cuanto me descuido
y no puedo evitar ese turbio vacío
que muerde cuando bajas
la guardia y te dejas caer
hundida en la amargura de algún taxi.

Si te dijera,
qué extraña sensación la de mis manos
solas temblando en las rodillas,
como si tú ya no ocuparas sitio
en mi corazón y me sobrara
más de media camisa sólo
porque me sobra tanto asiento
a mi lado.

No lo voy a negar,
si me descuido
un borbotón de lágrimas
arrasando mis ojos
me hará flotar a la deriva
por las calles sin ti
como canales que me arrastran
a los últimos ritos de la noche.

No lo voy a negar,
si me descuido
acabaré en los ojos desolados
de mi cuarto sin sueño
y temblando
se apagará en tu nombre la ciudad.

Si me dijeras
que hay un mar poderoso
donde existe el olvido.
Una playa lejana
donde el recuerdo es dulce
y no hace daño...

No lo voy a negar.
Todo me queda grande.
No sé qué hacer conmigo.

Ángeles Mora


jueves, 26 de agosto de 2010

Lulú y yo.

Y a qué viene tanta crítica... de qué nos vamos a escandalizar. Todo eso fue lo que pensé cuando acabé el libro.
Me acerqué a Las edades de Lulú con cierto reparo, porque sin saber muy bien por qué, esta novela me creaba cierto rechazo desde hacía tiempo. No sé si porque empecé a ver su versión cinematográfica, o por la mala crítica que mucha gente le ha dado, llevando el libro, incluso, al terreno de la degeneración. De lo antinatural. De la perversión más absoluta.
Este post se llama Lulú y yo porque también habla de mí. Porque leer el libro no me ha parecido desagradable ni he sentido indignación como mujer ante los comportamientos de la protagonista; y en primer lugar, porque entiendo que un personaje no retrata a uno de los dos sexos en su totalidad. Es un personaje como tal, pero no creo que pretenda convertirse en un universal femenino.

¿Queremos ser Lulú? ¿Seguiremos escandalizándonos? ¿Nos escandalizaríamos de la misma manera si el personaje fuera masculino? ¿Si la escritora fuera un escritor?
Lulú ama, sobre todo ama, de una forma que ni siquiera ella puede suavizar o controlar y que sabe que la lleva a un terreno poco estable. Pero el amor no se elige, se piensa, o se racionaliza, al menos no cierto tipo de amor. El amor no es cobarde ni entiende de años en blanco. Y amar también es sufrir y ceder, y claudicar y sentir ciertas servidumbres que no traspasan una línea. Porque no todo se piensa. Es querer complacer y ser complacida sin tener que caer por ello en la sumisión más absoluta. Porque eso parece que siempre se olvida... Lulú es complaciente, pero también, muchas veces, la mayor parte de ellas, es complacida.
A quién vamos a engañar...

Los detectives salvajes

Ulises Lima y Arturo Belano. Una infinidad de personajes que se entrecruzan y conviven. Una estupenda galería que recrea no sé si desde la ironía, el sarcasmo o escepticismo, el mundo de la literatura en México (o simplemente el mundo en México y en todas partes) desde los años 70.
Los detectives salvajes son los mundos de acá y de allá de Rayuela, pero va mucho más allá. Son los diferentes puntos de vista que construyen un mosaico o un caleidoscopio con múltiples perspectivas, son los discursos de García Madero, las narraciones del resto de los personajes, el paso de los años, los saltos temporales, la conformación del discurso narrativo como un tejido.
Los detectives salvajes es la vida siempre al límite, son el amor y la libertad, otra lógica y otra forma de mirar. La búsqueda de Cesárea Tinajero, poeta realvisceralista, como hilo conductor de la trama, no es más que un pretexto para construir un texto que está siempre mucho más allá.
Personajes reales que se cruzan y hablan con los ficticios, novela de viajes, de aventuras, metaliteratura, sentimental... ¿por qué definirla?
Sin duda, el mejor libro de mi verano.

miércoles, 14 de julio de 2010

LA ENÉSIMA HISTORIA QUE NO LLEGÓ A EMPEZAR...

Tras recoger ahora todas esas cenizas
dejaremos, despacio, que se las lleve el viento.
Vivir al ritmo lento de un poema,
deslizarse por días,
escribiéndolos,
conformando su forma como si fuera arcilla.

LOS OBJETOS QUE ME LLAMAN...

Cierta tarde recomendé a un autor y el que entonces era mi amigo, aquel con quien hablaba, que se fiaba casi fielmente de mi criterio aunque ya hubiera empezado a ver mis debilidades, compró un libro suyo. Yo lo leyó, claro. Entonces, el que era mi amigo, días después, me miró entre asombrado, confuso y asustado y me dijo que cómo era posible que me gustara, que cómo podía ser que me riera con aquellas historias llenas de sinsentidos. Yo, que por aquel entonces no había leído aquel libro, pensé que tal vez mi autor hubiese cambiado de repente de estilo, de temáticas o de forma de mirar. Porque todo depende, como ya sabemos, de la forma de mirar. Y me dio miedo.

El otro día el libro me asaltó, me encontró por casualidad, y lo leí; leí todos sus cuentos con avidez hasta que lo acabé. Me lo bebí entero, lo saboreé y aún así, me quedé sedienta. Y el caso es que mi amigo es un hombre inteligente y crítico, pero será que hay que decir de nuevo aquello de que como gustos hay colores, y quizá, pienso yo, no todo el mundo es capaz de sentirse fascinado (porque entender no sería el término) por la lógica ilógica que hay en los relatos de Millás, y en el mundo en general. Porque no es más que eso: el mundo, las distintas formas de mirar, los sueños, tan reales, las divergencias en el pensamiento. Los caminos de lo posible muchas veces trascendidos. Todo lo que se esconde detrás de los espejos o detrás de las máscaras que nos ponemos a diario. Los objetos llamándonos y la extrañeza y el absurdo que inevitablemente conforman nuestra existencia. Otra forma de mirar, en definitiva... pero tan cotidiana.
Todo esto yo tengo ganas de explicárselo algún día a mi amigo... pero desde entonces, no me habla.

domingo, 4 de julio de 2010

"El mundo es tan bonito, y yo tengo tanta pena de morir."

Vi a José Saramago en Jerez, hace ya algunos años, en una sala llena de gente, en un curso organizado por la Fundación Caballero Bonald, si la memoria no me falla, cosa que es bastante probable. Entonces me trajo el recuerdo de las tortugas, inteligente, callado y discreto.

Por aquel entonces yo tendría 19 ó 20 años y me había acercado a su obra y a su pensamiento a través de Todos los nombres, primero, obra que me fascinó, y Ensayo sobre la ceguera, después. Más tarde leí otros libros que no lograron borrar aquella sensación que me dejaron los primeros, la lucidez de repente.
Este narrador de la globalidad se comprometió consigo mismo y con sus creencias en la defensa de la memoria de los perdedores, y pienso, con Muñoz Molina, que habría asistido con cierto asombro y pudor a todos los actos celebrados por su muerte, llenos de políticos, grandes personalidades, etc. Quizá le resultó fácil abrazarse a ese compromiso desde una posición privilegiada como la suya, pero quizá llegara a esa posición por eso mismo, por sus riesgos, por su toma de partido, por su inconformismo continuo.
A través de sus páginas, Saramago construyó metáforas certeras sobre la convivencia de los hombres en la sociedad en que habitamos y construimos, y dejó de ver, siempre, que existe una ventana de esperanza abierta a paisajes de entendimiento, de tolerancia y de amanecer, aún en las situaciones más adversas. Que hay un mañana que puede resultar menos hostil en el que el futuro de los hombres y mujeres pueda construirse de otra forma, más igualitaria, más justa, habiendo asumido y aprendido nuestra propia historia.
Porque hay otras formas de mirar que no son las de siempre.

sábado, 3 de julio de 2010

ADN


Adn me mira desde su silla en el lado izquierdo de la clase con curiosidad y atención, con toda la curiosidad y atención que sus 14 años le permiten. Pero pasa de un extremo a otro, y tan pronto como me escucha atento narrar sucesos mitológicos, historias de héroes, dioses casi humanos y oráculos, leer cuentos con mariposas en la república, o contar la historia de un soldado poeta que murió en una cárcel, me desoye cuando explico el complemento directo y abandono el mundo de la fantasía para someterme a las reglas y las líneas rectas del complemento directo, del orden del pensamiento en la sintaxis... y entonces, dejo de existir en su mundo y de importarle. A pesar de que él aún no comprenda la magia que habita en el hecho de crear significados infinitos con sólo 27 pequeños, diminutos, elementos.

A veces parece mayor, y me mira como si no necesitara a nadie y como si no pudiera aprender nada de mí, desde su inteligencia selectiva; pero otras veces me tiende, a su manera, ciertos hilos de sí mismo con los que crea tejidos de complicidad y confianza.

Él me regala canciones que no me gustan llenas de rabia y desahogo, y canciones que me emocionan; y me da palabras, palabras, palabras y más palabras con las que juega buscando rimas, ritmos, y significados nuevos en el diccionario.

Adn ha descubierto que leer, escuchar música y escribir poesía son formas de rebeldía con las que gritarle al mundo.

Porque me enseña a diario a seguir, porque me gusta que me oiga o me desoiga y elija cuándo hacerlo, porque aprendo y me contagia sus ganas y su emoción, su entusiasmo... y me gusta verlo crecer y que me siga sorprendiendo a diario...

Esta es mi parte del trato.

Thanks...

martes, 29 de junio de 2010

DORIAN GRAY Y LA BELLEZA

"En la actualidad la mayoría de la gente muere de indigestión de una sentido común y descubre cuando ya es demasiado tarde que lo único que nunca lamentamos son nuestros errores."


Y de repente comprendes en un arrebato de lucidez, y tal y como te dijo un amigo, por qué los clásicos son clásicos. Y eternos. Y yo, que no me gusto nada diciendo este tipo de cosas, que soy tan poco amiga de cánones, de H. Bloom, de listas cerradas y de pensamientos únicos, que sé que esas listas que construye la historia no son inocentes, ni eternas, ni están lejos de intereses... pues yo, como decía, entiendo que Dorian Gray, su retrato y su libro, sean imprescindibles. Una obra tan llena de sentencias incontestables, tan excesivo, tan cargante a veces, tan inquietante. Tan su época y tan su autor.
Pero Dorian era de belleza subyugante (a lo largo de estos días no he encontrado otro término mejor para definirla, a pesar de que la repienso), rubio, con jugosos y rojos labios, y nunca podría ser ese actor más bien anodino que no dice nada, y tirando a mediocre, que han elegido para hacer esa película, también más bien mediocre y anodina, en la que pasan desapercibidos algunos aspectos del libro tan esenciales como la homosexualidad. Muy light, la versión, muy fabricada para el gran público.
Al fin y al cabo, y como no hay mal que por bien no venga, algunas películas tienen la virtud de acercarnos de nuevo a la obra original que las motiva, al menos para cerciorarnos de las diferencias que existen entre ellas o para que en nuestra mente, como es mi caso, siga quedando la imagen exacta de mi Dorian Gray particular, mucho mejor imaginado siempre... mucho más subversivo, desafiante, tentador.


domingo, 27 de junio de 2010

EL BAILE Y EL VERANO

La vida a veces es un desastre, la mayor parte de las veces, pero otras nos sorprende con toques de magia, con pequeños milagros, al fin y al cabo... la vida es un milagro. Que ya lo dijo Kusturica. Y una fiesta continua. Y ahora llegó el verano y hay que bailar.

viernes, 25 de junio de 2010

CUENTOS INCOMPLETOS VII: LA MANCHA DE ACEITE

Se extendía y se extendía. Se agrandaba. Cada vez manchaba más, el suelo estaba totalmente cubierto. Y encima es denso, pensaba. Será difícil quitarlo, está llegando a las esquinas, se ha metido debajo de los muebles y no puedo hacer nada por pararlo; y tal vez tampoco quiero. No tengo ganas. Ahora no.
La mancha llegó a todas partes, incluso a ella le costó trabajo andar y moverse, se quedaba pegada al suelo. Se movía con lentitud y torpeza, por no resbalar. Pero además los muebles, todos los de la casa, comenzaron a resbalar y a moverse, a cambiar sus ubicaciones, a flotar a la deriva como maderos después de un naufragio.
Pasaron los días y se acostumbró hasta a la pereza, al desorden de la casa, a los muebles fuera de sitio. Todo estaba fuera de su sitio. Pero supo que tenía que moverse, que necesitaba sentirse ágil, y entones con calma, poco a poco, limpió la mancha de aceite. Al principio el suelo seguía resbalando pero con varias pasadas se quitó. Ahora lo difícil sería recolocar los muebles. Como recolocarte a ti en tu lugar exacto. No pidió ayuda; poco a poco los fue empujando, conduciendo. Algunos pesaban mucho, demasiado. Lo hizo sola; supo que le costaría más trabajo pero también que una vez acabado todo, se sentiría mejor.
El espacio volvió a cobrar sentido. Los cajones estaban en orden. Ahora la casa era suya.
Tenía todo el tiempo por delante...




domingo, 13 de junio de 2010

LAS PALABRAS QUE DIGAN LO DE MÁS

Duna siempre me regala palabras. Me regala palabras desde sus mañanas tempranas en la cocina que huelen y saben a bizcocho y a café recién hecho, y suenan a páginas de periódico y canciones de Silvio. Me regala poemas que compartir y comentar, palabras intercambiables, canciones para escuchar de forma obsesiva y la certeza de que hay alguien que escucha las canciones de la misma forma obsesiva en que yo lo hago... porque las palabras son lo de más.
Me regala canciones que nos traen respuestas. Y me regala la compañía en fines de semana y noches con muchas, tal vez, demasiadas sombras.
Y saber que no es inútil escribir porque hay alguien con quien comunicarme al otro lado de la pantalla.
Mil gracias...


sábado, 12 de junio de 2010

EL HAMBRE

Hagamos un trato, le dijo. Juega conmigo. Sé que no soy nadie, que tal vez te parezco una extraña ahora que no me ves, pero tengo hambre. Todo el hambre del mundo.

Y hoy ni siquiera hablo de amor, nostalgia o melancolía. Sólo de hambre, y de tu cuerpo como alimento, de tus sudores como un zumo que beberme, de tu carne como pan que amasar y que oler, como una tierra que tomar e ir conquistando, poco a poco, palmo a palmo, con todas tus fronteras, tus montes y llanuras.
No hablo de amor. A quién le importa esta noche. Ahora sólo espero silencio, brazos, saliva, la calidez y la presión de tu cuerpo. Hablar, sentirme a gusto, morder tu boca o repasar tu lengua, siempre hiriente; mirarte las manos y saborearlas con los ojos. Porque no hablo de amor. Hoy solo veo el deseo con sus ojos maliciosos asomándose detrás de aquella puerta entreabierta, tentándome. Sé que con sus ojos me reta y me conduce. Alimenta mi hambre. "Hiciste más negros tus ojos", me dice, "y tu boca más jugosa. ¿Acaso no era esto lo que buscabas?"... Y el espejo me devuelve mi imagen, mis fisuras, el propio simulacro que construyo para poder obtener esta noche de mí algo realmente puro, real.

Así que hagamos un trato y deja que mis manos vistan tu cuerpo, déjame bañarte en algún licor suave para confundir mi lengua con el alcohol en tus recodos. Deja que el tiempo, aunque sólo sea un instante, nos haga sentirnos dioses. Deja que este áspero mundo, por una vez, nos premie.

Porque mañana volveré a los meses, a los días. A intentar retomar, a volver a mí o a ese yo que no soporto.

Qué habría que perder... Aunque esta noche me pase factura todas las demás noches de mi vida.

jueves, 3 de junio de 2010

CUENTOS INCOMPLETOS VI... TU NOMBRE EN LOS MAPAS


Tu nombre en los mapas adquirió la dimensión de centro, de todo. Se agrandó y entonces era Madrid, o Valencia, Barcelona o Bilbao. Un punto abarcando una ciudad de miles y miles de habitantes. Eras el lugar adonde iba, la posibilidad hecha certeza de que estuvieras en cualquier calle. La expectación por encontrarte por sorpresa detrás de cualquier esquina que doblara...

Es sorprendente que tu nombre se amplíe o reduzca en los mapas, que llegara a medir las distancias por los cuerpos que nos separaban, que el espacio y el tiempo dejaran de ser dimensiones reales y físicas, para que tú fueras mi instrumento de medir. Mi sistema de medida. Tú, o vosotros, varios tús. Es sorprendente que tu nombre que un día creció para abarcar más espacio, poco a poco fuera disminuyendo, haciéndose pequeño, siendo uno de los miles de puntos más que pueblan una ciudad. De forma progresiva e indiferente.

Tu figura distorsionándose, agrandándose o expandiéndose. Difuminándose a la par que se difuminaban mis ganas. Como si fueras elástico.

¿Qué hacer cuando el otro es la medida de todas las cosas?

martes, 1 de junio de 2010

Porque hay canciones que arañan mucho... demasiado en noches como ésta.

domingo, 23 de mayo de 2010

EL MIEDO


"Pensemos en otra minoría, otra que pase inadvertida si fuera necesario. Hay toda clase de minorías; los rubios, por ejemplo. Las personas con pecas. Pero las minorías solo se consideran tal cuando constitutyen una clase de amenaza para la mayoría ya sera real o imaginaria. Y en eso se halla el miedo, y si esa minoría se hace invisible, el miedo es mucho mayor. El miedo es la causa de las persecuciones a las minorías y siempre hay una causa, la causa del Miedo. Las minorías son solo personas, personas como nosotros. (...)
El miedo está conquistando nuestro mundo, el miedo se está utilizando como herramienta de manipulación en nuestra sociedad, es la forma de los políticos de vender política, y para los publicistas de vendernos cosas innecesarias. Pensad en ello. El miedo a ser atacados, el miedo a que haya terroristas acechando en cada esquina, el miedo a que un pequeño país caribeño que no cree en nuestra forma de vida represente un peligro para nosotros, el miedo a que la cultura negra se extienda por el mundo, el miedo a las caderas de Elvis Presley.
Tal vez sea un miedo real. El miedo a que el mal aliento destroce nuestra vida social. El miedo a hacerse viejo y estar solo; miedo a ser inútiles, y que nadie escuche nuestras opiniones."

A single man.


Por las mañanas necesito un rato para convertirme en yo. Necesito un tiempo de adaptación para salir al mundo y un esfuerzo para reconocerme, adaptarme, no sentirme ajena. Me levanto y no me pongo las gafas, entonces durante un largo periodo de tiempo todo es irreal, borroso, desdibujado, como yo misma; y estoy lejos de todo porque no lo percibo, porque tengo la ventana de acceso al mundo cerrada hasta que no me pongo las gafas y todo cobra nitidez. Es una forma de estar más sola. De no querer todavía subirme al tren del día y al vértigo, a la tiranía del deseo, a la incertidumbre y las fantasías.
Volver a los recuerdos cuando sabes que tuviste instantes felices que nunca se repetirán debe de ser duro. Tanto como para que cueste mucho más trabajo salir de la cama. Tanto como para no encontrarle sentido a nada. Pero siempre siempre, siempre, habrá un momento fugaz de luz, de consciencia, en el que todas las certezas estallen de golpe.
A single man trae esa consciencia dolorosa pero a la vez feliz de que la vida merece ser vivida, en el recuerdo y en el presente, de que el dolor, al menos, nos trae la seguridad de estar vivos. Es una película bien hecha, bien interpretada, con una estética cuidada y un guión inteligente.
Eso y alguna conversación con email. Lo mejor de mi fin de semana.

jueves, 20 de mayo de 2010

ME DECLARO CULPABLE

Leer no es inocente, los versos son la historia que nos cuentan y nos dicen. La larga historia de explotación, miseria, servidumbre y fracaso. Los versos son la luz y las sombras que construyen la trampa cotidiana, que hacen pasar por buenas condiciones inhóspitas. Pero que desenmascaran al sol cuando amanece y quitan la máscara a la muchacha hermosa y embaucadora de bonitos escaparates que nos compra al mejor precio. Yo, como lectora, no soy inocente, me declaro parcial.

Escribir es construir simulacros, deseos, es un hacer continuo a la vez que un reflejo. Produce y reproduce. Es la ficción más extrema y una realidad tangible, la compañía y el arañazo. El implemento que le falta a la vida, aunque todo sea mentira. La luz de los sueños posibles, del deseo real, de la denuncia. Y el engaño más cruel.

Quizá la contradicción continua que la literatura lleva en sí sea lo que atrae y asusta de ella. Porque nos acerca a nuevos mundos, porque nos abre los ojos pero a la vez sigue reproduciendo y mostrándonos como naturales situaciones que tal vez no lo fueran tanto, y nos engaña. ¿Normaliza la injusticia? ¿Seguimos siendo mercado? ¿Nos enseña a pensar de la manera correcta? ¿Nos traslada miedos, alegrías, decepciones que nos marcan el camino? Qué hacer entonces... Seguiremos estando atrapados en las palabras usadas, gastadas, vacías. Seguiremos fingiendo.

Autopsicografia

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.

E assim nas calhas de roda
Gira, a entreter a razão,
Esse comboio de corda
Que se chama coração.

Fernando Pessoa.

martes, 18 de mayo de 2010

EN UNA HABITACIÓN

Un deseo...
Detener el tiempo en una habitación en Roma y huir del zarpazo de la realidad al menos durante siete u ocho horas. Sentir de todas las maneras posibles, con la boca, con los ojos, con la piel. ¿Y si de repente se abrieran paréntesis en las vidas de todos y fuéramos capaces de sacar las sábanas al balcón, desnudarnos, de abrir los ojos y mirar de frente al deseo? Pese al miedo, pese al terror al vacío...
Pero, ¿y si nos atreviéramos a hacer de ese paréntesis toda nuestra vida?

lunes, 17 de mayo de 2010

Leer El Capital

Hipócrita lector, hermano, camarada,
hoy me atrevo a contar tus años y los míos:
mira tanta ceniza
como una herencia gris entre las manos,
mira sangre o asombro tu corazón y el mío tiritando
sobre el extraño hedor de las palabras muertas.

Aventada la vida -sus pavesas-,
es urgente romper hacia otro norte
aun llevando en los pasos
la certeza diaria de la muerte.

¿Acaso en tu costado no latía,
no era la misma cicatriz en todos?
¿Por qué la soledad, cómo la muerte,
sino muérdago en flor de tanto expolio?

Hoy parece imposible aquella historia,
imposible y brutal tanto mar a los lejos,
rosetta de los muros descifrados,
los raíles brillants bajo el puente y miguel,
la ciudad adentrada en el estrago
y yo desnudo aquí y en público sangrando
como si nunca nada me hubiera sucedido.

Hoy sólo sé que existo y amanece.

Javier Egea.

CUENTOS INCOMPLETOS V... TOULOUSE LAUTREC

Cuando intentó explicarme quién era Toulouse Lautrec supe que aquella historia no iría a ninguna parte. Y se me vino el mundo al suelo, por enésima vez. O el alma que no tengo, a los pies. Y la pereza (mi sensación más recurrente de un tiempo a esta parte) me volvió a invadir, otra vez; esa gran mancha de aceite enorme, expandiéndose por el suelo... sería luego tan difícil quitarla...
Otra línea horizontal imaginaria. Y esa propensión tan masculina a ilustrarte, a impresionar, a dar por supuesto que no sabes nada. Háblame del Moulin Rouge, del Can- Can, de Le Chat Noir y de la nuit... No soy más que una cabeza no siempre pensante y semivacía... habría querido escuchar eso.
Después de tantos años de conocerme... pensé sin decirlo.
Adiós, pronuncié a la vez que oía algo romperse. Y doblé la esquina en busca de otro abismo...

martes, 11 de mayo de 2010

HOY SÓLO SÉ QUE EXISTO Y AMANECE

Muy cerca del mar, enfrente, esperando tal vez en algún momento ser absorbida por las olas. Contemplando las barcas, almadías, jarcias, escolleras, las nubes que pasaban, La Nube de aquel libro. El sol, a veces furioso, otras veces tímido, hiriente, o desafiante.
Allá en la Isleta recordé Troppo mare y recordé a su autor, Javier Egea. En Las Negras mi mente recordó la cita de Passolini que encabeza el libro, "No es de mayo este aire impuro", y ya me trajo sabores de derrota. El comienzo del libro, "Extraño tanto mar, raro este cielo", me anticipó un tacto áspero, la extrañeza, el no-lugar, el no-reconocimiento, el choque inevitable entre mi realidad ficticia y mi real y tangible deseo.

Pequeñas casas blancas con destellos azules, piedras lisas, rodadas, por el paso de los días. Versos ya imposibles de separar de mí y de mi historia "pero dónde tus ojos, si sólo se tratara", "ante el aprendizaje de la vida/ ofrezco mis ruinas a tus ojos", "Te llaman luz, amor. Hoy te llamo derrota": Vienen, los repito, los expulso de mi mente para volver a repetirlos de forma tal vez incesante. Se abren heridas que forman abismos.

"Qué gran error -la trampa- los pensamientos bellos
tus ojos, la pasión, aquello de la vida."

Para saber que volveré a la Isleta como volveré a estos libros, con la misma determinación con que volveré a la trampa, al gran error de los pensamientos bellos. Con la misma determinación con la que trato de huir y de reinventarme, de crear otro camino, de buscar las alas. Con el mismo asombro y la misma sorpresa con que día a día mis ojos reciben el mundo. Sin esperanza, y con convencimiento.

Lo que pueda contaros
es todo lo que sé desde el dolor
y eso nunca se inventa.

Porque llegar aquí fue una larga sentina,
un extraño viaje,
una curva de sangre sobre el río,
mientras todo era un grito
y ya se prefilaba resuleto en latigazos
el crepúsculo.

Las historias se cuentan con los ojos del frío
y algún sabor a sal y paso a paso
-lengua y camino-
porque la sangre se nos va despacio,
sin borbotón apenas,
demsadejadamente por los labios.

Las historias se cuentan una vez y se pierden.

Javier Egea. Troppo mare.

LIES, LIES, LIES, LIES



I think it's time, we give it up
And figure out what's stopping us
From breathing easy, and talking straight
The way is clear if you're ready now
The volunteer is slowing down
And taking time to save himself

The little cracks they escalated
And before we knew it was too late
For making circles and telling lies

You're moving too fast for me
And I can't keep up with you
Maybe if you slowed down for me
I could see you're only telling
Lies, lies, lies
Breaking us down with your
Lies, lies, lies
When will you learn

The little cracks they escalated
And before you know it is too late
For making circles and telling lies

You're moving too fast for me
And I can't keep up with you
Maybe if you'd slowed down for me
I could see you're only telling
Lies, lies, lies
Breaking us down with your
Lies, lies, lies
When will you learn

So plant the thought and watch it grow
Wind it up and let it go



Esta tarde no puedo parar de escucharla. Leo, corrijo, escribo, no sé sobre qué exactamente. No hay nombre en los mapas. Son solo refugios, pequeñas trincheras hechas de momentos en los que pasar mi tiempo, los cuentos, el papel en blanco, siempre, único compañero. Acabarán las ideas, se acabará tanto mar. Dónde tus ojos.

lunes, 10 de mayo de 2010

CUENTOS INCOMPLETOS IV... LOS DÍAS DE MÁS

El año en que te conocí era bisiesto. Arreciaban las lluvias matinales en aquel triste final del mes de enero... todo parecía estar haciéndose, nuevo, creándose, pero a la vez todo adquiría un tinte antiguo, viejo, acabado.
Tus ojos eran rendijas por las que asomarse y en las que resguardarse del frío. También eran antiguos a la vez que se creaban. Como un implemento, como aquel día de más de aquel año bisiesto...

martes, 4 de mayo de 2010

LA ESPERANZA DE SÍSIFO


"Como ese ojo que ya no puede mirar porque ha sido cortado por una cuchilla, la historia de España se queda ciega para mirar y desagradablemente amputada para que se la mire" Marifé Santiago Bolaños, "Acerca de Remedios Varo".

No optaron por el destierro, tuvieron que aceptarlo. No hubo otra opción. Ya desde la lejanía tuvieron que autoafirmarse desde la distancia que imponen la memoria o la imaginación, territorios tan peligrosa y felizmente cercanos al deseo.
Perdieron doblemente. Llevaron hasta sus muertes la extraña cicatriz de la doble herida; perdieron por ser rojas. Perdieron por ser mujeres.
Hace poco más de 79 años les llegó la promesa de una sociedad más justa, más igualitaria. De la posibilidad. Vieron avanzar frenéticamente el espejismo en cinco años. Después, la vuelta atrás, la recesión en este país en el que parece que cuesta tanto dar un paso adelante. Después la oscuridad, las tinieblas del olvido, la Desmemoria, el salto al andén para ver, de nuevo, cómo el tren se les iba.
Las memorias, las autobiografías, los libros de recuerdos escritos por las mujeres desde el exilio nos traen la imagen del sueño perdido; desde la lucidez, la pluralidad de los itinerarios, la libertad de un pensamiento más allá de dogmas y de esquemas. Desde sus escrituras vacilantes, tan poco sujetas a géneros, desde la inseguridad profunda del vacilar constante, del crearse continuamente. Desde la melancolía de sus memorias.
Se fueron solas como lucharon, ante la mirada desconfiada de sus propios compañeros, siempre alertas. Perdieron la mitad que habían ganado al luchar el doble.
Para volver, como Sísifo, siempre, a comenzar de nuevo. Bajo la misma estirpe de Eva, Lilith, Pandora... desobedientes...

miércoles, 28 de abril de 2010

FIEL AL TRÁNSITO

Hoy solo sé que traigo el cansancio en los hombros; que se ha acabado el día, que no ordené la casa aunque debí haberlo hecho. Que necesito aprehender unos cuantos instantes antes de irme a la cama. Frenar en seco. Vivir. En la mesa, el té frío de ayer que me beberé ahora tras rechazar la cena, la página en blanco, los libros esparcidos y algunos versos sueltos. "Eres como una tierra que nadie ha pronunciado", "fiel al tránsito", "soy tu propio dolor, déjame amarte". Y Pavese, los inevitables cuadernos, Benedetti, Aleixandre. Mitología, Casandra, Casiopea, con Silvio de fondo gracias a Duna, y más cuentos. Todos los cuentos. Russian Red sonando... de fondo.
Compañías que me habitan, me hablan y me pueblan. Amigos fieles que duelen y acompañan. Llenan mis ojos de letras y lo visten todo con una cierta irrealidad, tan tangible, tan real... un deseo tan real. Voy a ellas de forma casi obsesiva, como buscando el agua, para buscarme a mí, siempre yo tan fiel al tránsito... a las estaciones azules de los días. Al devenir continuo aunque sin prisa.
Abril es fiel al tránsito. Mi corazón en calma busca su sitio, su lugar, su casa. Pero no existe; acaso lo sea solo este devenir seguro. Este corazón nómada, estos rasguños negros.

A veces es difícil
ahondarse en una misma,
buscarse el corazón como quien coge arena
subirlo al aire fresco
y preguntar qué pasa.
Intentar escucharlo
en soledad un rato
quedarse sola, oírlo y tener calma
sacar honestidad, no interrumpirlo
para sentir vergüenza
(a pesar de ella)
y dejar que vomite su verdad
triste o indiferente.
A veces es difícil
asumir ese tránsito
esa continua búsqueda de algo
que volveremos a sentir ajeno;
humedad fría y viscosa al tacto.
Ya tanta ropa vieja...

lunes, 26 de abril de 2010

LOVING STRANGERS



Somos extraños siempre. Al fin y al cabo... Amar no es otra cosa.

CUENTOS INCOMPLETOS III... PENÉLOPE

Ulises dejó Ítaca, dejó a Telémaco, a Penélope. Abandonó su casa, su hogar y su tierra. Partió hacia una guerra pero quizá nunca supo que la guerra verdadera comenzaba entonces en el lugar que había dejado. Allí arderían los fuegos, sonarían los tambores, allí se escucharían los clamores y morirían los sueños de otros años. Tal vez Ítaca fuera la verdadera Troya, el lugar que albergaba la lucha.
Conoció a Calipso, durmió en brazos de Circe, durante veinte largos años en los que Penélope también tuvo que emprender un largo viaje. La larga travesía hacia sí misma, hacia su cuerpo. La continua lucha contra las imposiciones, con los ojos de ese coro que a diario le recordaba su misión. Pero miró hacia dentro y se aprendió a sí misma; cogió la máscara que el mundo esperaba ver (sus pretendientes, su hijo, sus criadas), se la puso mientras su pensamiento viajaba lejos, en sentido contrario a sus movimientos.
Poco a poco construyó el odio hacia Ulises; pausadamente, sin alardes, fue quemando uno a uno, por las noches, con cada hilo, los recuerdos: los de su masculina indiferencia, su regia tiranía, su perpetuo egoísmo, su narcisismo. Destejer el tapiz, ese sudario de sí misma, era destejer su vida anterior de sentimiento, abnegación y entrega. ¿Qué remedio le quedó más que entregarse a ese extraño que los dioses le habían deparado? ¿Qué destino pudo elegir si no era el de dejarse hacer, ser tocada por esas manos torpes que nunca desearon conocerla? Olvídate, Ulises, quizá ese triunfo nunca lo lograste, si alguna vez pensaste que fui tuya. Pero ahora volverás y yo ya me habré forjado mi máscara perfecta, por dentro yo ya habré aprendido a odiar y a recordar con precisión cada gesto tuyo.
Tanta astucia, Ulises, tanta astucia para qué. Partiste a la guerra huyendo de mí, escapaste a todos los peligros que los dioses pusieron en tu camino, sorteaste los obstáculos, descansaste en otros brazos, pero nunca podrás huir de mis ojos a tu regreso. Ellos te escrutarán, te mirarán y te dedicarán todo el rencor y el odio que he ido acumulando al conocerme durante veinte años de abandono, de disimulo, de tomar conciencia de que me perdí al entregarme a ti.
Pero tú volverás, Ulises, y te miraré con mi odio. Y verás que yo no soy la misma, verás que dejé de esperarte hace tiempo, mucho tiempo, porque tú nunca has sido a quien yo espero. Estaré mucho más lejos, ardiendo por los tejados, dejaré crecer mi pelo mientras otras manos mojan mi cuerpo y recorren mi espalda para quemar el trigo.