miércoles, 28 de abril de 2010
FIEL AL TRÁNSITO
Compañías que me habitan, me hablan y me pueblan. Amigos fieles que duelen y acompañan. Llenan mis ojos de letras y lo visten todo con una cierta irrealidad, tan tangible, tan real... un deseo tan real. Voy a ellas de forma casi obsesiva, como buscando el agua, para buscarme a mí, siempre yo tan fiel al tránsito... a las estaciones azules de los días. Al devenir continuo aunque sin prisa.
Abril es fiel al tránsito. Mi corazón en calma busca su sitio, su lugar, su casa. Pero no existe; acaso lo sea solo este devenir seguro. Este corazón nómada, estos rasguños negros.
A veces es difícil
ahondarse en una misma,
buscarse el corazón como quien coge arena
subirlo al aire fresco
y preguntar qué pasa.
Intentar escucharlo
en soledad un rato
quedarse sola, oírlo y tener calma
sacar honestidad, no interrumpirlo
para sentir vergüenza
(a pesar de ella)
y dejar que vomite su verdad
triste o indiferente.
A veces es difícil
asumir ese tránsito
esa continua búsqueda de algo
que volveremos a sentir ajeno;
humedad fría y viscosa al tacto.
Ya tanta ropa vieja...
lunes, 26 de abril de 2010
CUENTOS INCOMPLETOS III... PENÉLOPE
Conoció a Calipso, durmió en brazos de Circe, durante veinte largos años en los que Penélope también tuvo que emprender un largo viaje. La larga travesía hacia sí misma, hacia su cuerpo. La continua lucha contra las imposiciones, con los ojos de ese coro que a diario le recordaba su misión. Pero miró hacia dentro y se aprendió a sí misma; cogió la máscara que el mundo esperaba ver (sus pretendientes, su hijo, sus criadas), se la puso mientras su pensamiento viajaba lejos, en sentido contrario a sus movimientos.
Poco a poco construyó el odio hacia Ulises; pausadamente, sin alardes, fue quemando uno a uno, por las noches, con cada hilo, los recuerdos: los de su masculina indiferencia, su regia tiranía, su perpetuo egoísmo, su narcisismo. Destejer el tapiz, ese sudario de sí misma, era destejer su vida anterior de sentimiento, abnegación y entrega. ¿Qué remedio le quedó más que entregarse a ese extraño que los dioses le habían deparado? ¿Qué destino pudo elegir si no era el de dejarse hacer, ser tocada por esas manos torpes que nunca desearon conocerla? Olvídate, Ulises, quizá ese triunfo nunca lo lograste, si alguna vez pensaste que fui tuya. Pero ahora volverás y yo ya me habré forjado mi máscara perfecta, por dentro yo ya habré aprendido a odiar y a recordar con precisión cada gesto tuyo.
Tanta astucia, Ulises, tanta astucia para qué. Partiste a la guerra huyendo de mí, escapaste a todos los peligros que los dioses pusieron en tu camino, sorteaste los obstáculos, descansaste en otros brazos, pero nunca podrás huir de mis ojos a tu regreso. Ellos te escrutarán, te mirarán y te dedicarán todo el rencor y el odio que he ido acumulando al conocerme durante veinte años de abandono, de disimulo, de tomar conciencia de que me perdí al entregarme a ti.
Pero tú volverás, Ulises, y te miraré con mi odio. Y verás que yo no soy la misma, verás que dejé de esperarte hace tiempo, mucho tiempo, porque tú nunca has sido a quien yo espero. Estaré mucho más lejos, ardiendo por los tejados, dejaré crecer mi pelo mientras otras manos mojan mi cuerpo y recorren mi espalda para quemar el trigo.
sábado, 24 de abril de 2010
Palabras más...
miércoles, 21 de abril de 2010
PASTEL DE CARNE

No voy a ser un pastel de carne, debió de pensar. Me sobra algo de grasa, mis pechos crecen y se hinchan. Llenan los sujetadores. Y tal vez me esté convirtiendo en material-no-poético o novelable. Hay celulitis, mi vientre no está plano y firme, la piel sigue tensa pero se destensará al fin y al cabo. No puedo ofrecer otro cuerpo y este ni siquiera está mal. Y solo soy mi cuerpo pero tampoco soy solo mi cuerpo. ¿Estoy esperando a que llegue alguien y se coma un pedazo del pastel?
Buen librode una autora ya imprescindible. Sorprendente final.
CUENTOS INCOMPLETOS II... EN EL SORTILEGIO DE LAS LÍNEAS CURVAS
La brújula no encontró el norte pero rompió los maleficios de los caminos rectos y los astros imperantes. Rechacé los caminos trazados para trazar el mío. Olvidé recordar las reglas del juego e inventé las propias. Olvidé para qué sirven las cosas por jugar con ellas; por hacer otro mundo. Y las nombré de nuevo.
Nadie había al final del camino. Pero ahora sí estaba yo...
lunes, 19 de abril de 2010
INVENTARIO DE NUEVOS PROPÓSITOS
Déjame que te arañe con mis dedos la espalda
como rasga la pluma este papel en blanco,
hiriendo la pureza, desatando la tinta
escribiendo reflejos de vida con cuchillos.
Déjame destapar la caja de Pandora
(era diciembre, el frío, el corazón, la bruma)
llegará la tristeza, a dónde la hermosura...
jueves, 15 de abril de 2010
TÚ NO LO SABES, PERO SOY UNA CANCIÓN...
Tú no lo sabes, pero soy una canción, le dijo una señora con sombrero a Krahe... lo que ocurre es que de un tiempo a esta parte ni siquiera tengo un final feliz...
miércoles, 14 de abril de 2010
LOS NÓMADAS Y LAS FISURAS...
martes, 13 de abril de 2010
LA LUZ DE TU CUERPO ANTE EL MÍO
Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda,
limpidez cuya entraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.
¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.
No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.
Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.
Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.
Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es el día.
Miguel Hernández.
lunes, 12 de abril de 2010
SOMOS COMESTIBLES
domingo, 11 de abril de 2010
PEQUEÑO ASESINATO
Tengo que matarte, destruirte entera. Comenzar de nuevo desde los cimientos, arrancar con saña la flor que amanece y transplantar cuchillos o sábanas blancas que hagan como muros. Matarte y que lluvia constante y espesa tienda una cortina.
Tengo que matarte, destesto los días claros que aparecen sin que tú los veas, que todo no tenga nitidez precisa que encaje en tu mente las piezas del puzzle, del 2+2 nunca suman siempre 5.
Es todo impreciso y todo muy vago, irreal, manchado en exceso de ternura fácil. Me cansé de todo, del mundo en la bruma. Tengo que matarte para cobrar luz. Asesinar la parte tuya que detesto, muy despacio, casi como quien hace una ecuación, de forma analítica, fría. Porque aborrezco tu imagen de mujer fuerte de la misma manera que aborrezco tu pose de mujer sensible, vulnerable y frágil.
¿Cuál es el camino?
Contra Jaime Gil de Biedma
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
viernes, 9 de abril de 2010
Henry Miller
CUENTOS INCOMPLETOS I... DE MARIPOSAS...
Noche a noche te iría inventando historias, te las leería en voz alta y cantaría los sones de otras tierras lejanas. para envolverte. Las palabras como el hilo que dibuja un tapiz, como las estrellas dispersas pero ordenadas del cielo tan oscuro.
Y tú, que nacieste ya antes como una promesa. Porque el deseo tiene carta de realidad, porque la corresopndencia que se establece entre sueños y realidad a veces es caótica, otras veces, ordenada. Y sobrecoge. Y trae certezas de sentir. Naciste como una promesa porque siempre fue soñada: mi interlocutor, el hilo que tejer que no se rompa...
Hoy he visto las mariposas...
MUERTE EN EL OLVIDO
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
Ángel González
lunes, 5 de abril de 2010
BÁSTEME DECIR...
Belén Gopegui.
"Entretanto le pido que me recuerde a veces. No a lo largo del día. No cuando toma café, llama por teléfono o trabaja, o mira una película. No a lo largo del día sino en las rendijas de las ventanas y las puertas que no cierran bien quiero que me recuerde. Por donde pasa un viento desapacible y usted lo advierte, y no hay nadie a su lado, y entonces usted siente el deseo de dar esquinazo a las cosas. De soltar lastre e irse, como si se pudiera."
Belén Gopegui.
Entonces pienso, no sé si para consolarme o porque tengo la certeza, que este amor basado en simulacros no habría sido sino un breve paréntesis en mi vida de perdida. Un venirme al lado de acá del mundo con el que más tarde me habría sentido traicionada por mí misma, mis principios tambaleándose y mis noches vacías ya de literatura y magia. A pesar de que hoy me gustaría dimitir de su amor, cesarme en el cargo de pensadora a tiempo completo de su textura suave y mullida, de su carne no perfecta y su sabor recién hecho. Entonces pienso que mi vida es así porque esta serie de imágenes que no asumí, ahora incluso me rechazan cuando quiero amoldarme a ellas, ahora que lo intenté, por una vez en la vida. Con mis veintisiete años de no haber vivido nada. No sé si habría sobrevivido a los días claros.
Ya no sé si los sueños que me quedan son los que puedo tener. Ni siquiera sé quién está en ellos.
domingo, 4 de abril de 2010
EL BAREMO DE LA FELICIDAD
Asisto admirada a los otros baremos, a los de la tiranía que imponen el cuerpo y la imagen, a los de los cuerpos comestibles, a los de las necesidades-innecesarias que nos vamos creando y la ansiedad al no poseer, a la estupidez generalizada que mi propia estupidez no asume. Y veo cómo se agrandan, se generalizan, cómo se comen el tiempo y el silencio. Y ya todo es ruido, más ruido, más tiempo ocupado, más acción, menos quietud. Y vuelvo a pensar en el libro, las palabras, el sofá, un roce, una caricia al paso. Y me pregunto qué es lo que estamos haciendo tan mal.
"¿Recuerdas lo que queda de la vida?
¿Conoces este ritmo que es un barrio acechando,
brillante puñalada en forma de cadera
que mueve un viento seco y te mira en la esquina
con un vaso en la mano y un temblor en la boca?"
Javier Egea
sábado, 3 de abril de 2010
ASÍ
Ángeles Mastretta.
ELEGÍA Y POSTAL
"Elegía y postal"
No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos, nuestra vieja
taberna, cerveza
para dos.
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.
Y mucho menos fácil,
ya sabes,
cambiar de amor.
Ángeles Mora