miércoles, 12 de abril de 2017

26/2/17


"Para formar la identidad del sujeto es necesario expulsar del campo de lo posible a aquellos seres que nunca llegarán a ser sujetos" (Leído en un artículo de Isabel Balza sobre María Zambrano)

Yo sé que tú no entiendes este discurso partido, rajado por la mitad.
Es un discurso que no tiene centro.

Su centro se mueve continuamente. ¿Dónde está ahora? ¿Ha de tenerlo? Tal vez un proyecto: unidad, coherencia, centro, sentido, sentido, sentido.
Pero.

Nos enseñan el sentido pero yo no soy unidad ni sé en estas mañanas de cielo azul detrás de una ventana y cielo gris dentro de una casa dónde está esa unidad en mí. En esta tinta que resbala, en la pluma que se desliza.

Esta pluma es mi unidad. Este libro es mi unidad, mis trozos, mis yoes, mis palabras rotas que no te llegan porque tal vez, quizá, no tengan consistencia para llegarte.

Digo arte. La boca se me llena de ortigas o de flores, de jardines que me ahogan y me impiden emitir sonidos.
Digo arte y mis dedos se llenan de lazos y los lazos forman nudos, brillantes, hermosos, que me impiden escribir.

Y quiero tender un corazón y contarte una historia de lucha, de silencio, de gritos o aullidos que no suenan.
De un aire que no transporta ondas.
De un sonido que no tiene frecuencia.
¿Es eso aire?

jueves, 7 de mayo de 2015

EN REFORMAS



No te preocupes, de verdad, todo está casi listo. Lo que se ha roto es poca cosa: algún elemento de adorno sin mucho valor, pero al que le tenía cariño; algunos cristales de las ventanas que dejé abiertas y no resistieron las embestidas del viento; los marcos de las puertas que me empeñé en no cerrar pese a tu avisos... es que ya sabes, siempre necesito que a mi casa entren la luz, el aire de la calle, los olores del día, y que salgan, también, hacia fuera, malos olores, sensaciones raras. Contraventanas ya sabes que no tengo, así que no hay problema, y el doble acristalamiento, como le he oído decir hace poco a un amigo mío, solo sirve para ensimismarnos y para que el futuro nos mate de miedo. Y yo a eso no estoy dispuesta pese a los riesgos; estoy segura de que los corazones protegidos acabarán convertidos en piedra, igual que las casas cerradas acaban por oler mal y deteriorarse.
Alguna planta también se ha caído, tengo algunas flores que se han secado de tristeza de pronto, así, de la noche a la mañana, tal y como te ocurrió a ti. Qué cosas más raras, tú y las flores, hermosas ambas, y cambiantes; un día florecen y dan alegría y vida pero son frágiles y oscuras, secas de repente.

Nada grave, como ves; así que descuida, que lo importante no ha sufrido daños. Los tabiques siguen intactos, en su sitio, inamovibles, siguen siendo fuertes pese a  los sucesivos terremotos o huracanes que han asolado mi casa... es que son ya muchos años, muchas mudanzas, maletas, inquilinos… este ha sido otro más. Me he vuelto a acordar de los antiguos,  porque algunas de las grietas de otros tiempos, ya reparadas, se han abierto de nuevo; otras, ni siquiera eso, nada que no arregle un poco de pintura, un desconchón por allí, una humedad por allá. Las baldosas del suelo han quedado con algo de polvo, pero barriendo con interés volverán a su estado original; incluso se han caído de las estanterías objetos que tenía más que olvidados y han cobrado vida, así que tendré que recogerlos del suelo y buscarles un espacio más propicio. Fíjate qué cosas… tengo trabajo por hacer estos días. Lo que me va a resultar más difícil va a ser acabar con la mancha que se me ha quedado al fondo del pasillo, no sé qué hacer con ella, se han mezclado las sustancias de la incomprensión, la sorpresa y la decepción (sobre todo esta última), y juntas forman ese líquido espeso y viscoso que no puedo desprender del suelo; pero bueno, quizá me acostumbre a vivir con ella, al fin y al cabo no ocupa demasiado espacio y esa parte de la casa la transito poco... intentaré acudir menos allí a partir de ahora. Quizá se seque sola y un día ni siquiera la perciba.

No obstante, y como no hay mal que por bien no venga, en estos días de reordenación y cambio he encontrado cosas con las que no contaba: sensaciones que tenía perdidas y de las que me había olvidado, tan atrás en el armario estaban; la alegría de tener la certeza de sentir y de estar viva, del chapuzón en la piscina helada de la vida; relatos y relatos, libros mágicos que han vuelto para tentarme con sus páginas, y unas ganas tremendas de escribir y contar, de convertirte en cuento y seguir inventándote... total, claro está que ya había empezado a hacerlo. Tengo para estrenar cajas llenas de recuerdos con los que contaré a partir de ahora: fotos, imágenes, paisajes vividos, sueños, alegrías, planes que jamás haremos pero que organizaste. Olores como recién hechos, risas, buenas conversaciones de las que no pienso desprenderme, alguna mentira piadosa dentro de la que me encuentro cómoda y a la que no le voy a quitar la máscara ni a llevar la contraria. No me desprenderé del cariño que se horneaba en mi cocina, ni de las ganas de seguir cocinándolo para darlo a comer a quien me parezca digno de compartirlo. No tengo remedio, no, no aprendo a pesar de los años… nunca me gustó desperdiciar, ni siquiera los sentimientos, aunque no me fuera devuelto todo en la misma medida. Qué cosas, con la comida me pasa lo mismo, tengo que llenar la mesa en exceso cuando invito a mis amigos a comer a casa.
Lo mejor de esta casa desordenada en que me hallo es que también en los armarios había personas que llevaban años en silencio, y volvieron para probar mis platos. Otros, aunque haya sido solo en un fin de semana, llegaron de pronto y fueron risas y alegría.

Manos a la obra, entonces, y a reordenar la casa. Esto, en un rato, está hecho. Le pondré empeño, cómo no, como siempre… al fin y al cabo es la única casa que tengo y llevo años cuidándola con esmero. Este huracán, desde luego, no va a pasar más por aquí, así que lo despediremos como es debido. Seguiré abriendo puertas y ventanas, de par en par, para que entren por donde quieran la luz del día y el futuro. Y los próximos huracanes, también serán bienvenidos. Tal vez alguno sea suave. Seguro que entonces vendrá para quedarse.


martes, 30 de diciembre de 2014

CANCIÓN DE AMOR DE LA JOVEN LOCA

Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).


SYLVIA PLATH

lunes, 3 de noviembre de 2014

YO SOMOS

Soy mudable
Ando en el límite
Me construyen y me deconstruyo
Intento reconstruirme con los trozos que me quedan
Me robaron algunos. 
Otros quedaron sueltos en el camino.
Llevo otros cuantos enganchados y a punto de descolgarse pese a las costuras.
No soy yo.
Yo somos
Porque a veces soy una, a veces otra
No la misma
Intento/ intentamos mantener bases
Cimientos de hormigón,
Otros son de humo,
Sueños, o eso que llaman principios.

No sé dónde estoy
Esta noche solo sé
que esto está lejos de ser algo parecido a un poema
que tiemblo
que soy infierno
y que el mundo hoy para mí
también es ancho y ajeno.

jueves, 7 de agosto de 2014

miércoles, 21 de mayo de 2014

Hilos morados

Yo intento evocar la lluvia o el llanto. Obstáculo de las cosas que no quieren irse camino de la desesperación ingenua. Esta noche quiero ser de agua, que tú seas de agua, que las cosas de deslicen a la manera del humo, imitándolo, dando señales últimas, grises, frías. Palabras en mi garganta. Sellos intragables. Las palabras no son bebidas por el viento, es una mentira aquello de que las palabras son polvo, ojalá lo fuesen, así yo no haría ahora plegarias de loca inminente que sueña con súbitas desapariciones, migraciones, invisibilidades. El sabor de las palabras, ese sabor a semen viejo, a vientre viejo, a hueso que despista, a animal mojado por un agua negra (el amor me obliga a las muecas más atroces ante el espejo). Yo no sufro, yo no digo sino mi asco por el lenguaje de la ternura, esos hilos morados, esa sangre aguada. Las cosas no ocultan nada, las cosas son cosas, y si alguien se acerca ahora, y me dice al pan pan y al vino vino me pondré a aullar y a darme de cabeza contra cada pared infame y sorda de este mundo.


ALEJANDRA PIZARNIK





martes, 1 de abril de 2014

Érase una vez...

Entonces, todas las historias se contarían de otro modo, el futuro sería impredecible, las fuerzas históricas cambiarían, cambiarán, de manos, de cuerpos, otro pensamiento aún no pensable, transformará el funcionamiento de toda sociedad. De hecho vivimos precisamente esta época en que la base conceptual de una cultura milenaria está siendo minada por millones de todos de una especie nunca conocida.

Cuando ellas despierten de entre los muertos, de entre las palabras, de entre las leyes.

Érase una vez...

De la historia que sigue aún no puede decirse: "solo es una historia". Este cuento sigue siendo real hoy en día. La mayoría de las mujeres que han despertado recuerdan haber dormido, haber sido dormidas.

Érase una vez... y otra vez...

Hélène Cixous. La risa de la Medusa.

sábado, 8 de febrero de 2014

Recordando a Don Antonio...

Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.

A.M.

lunes, 3 de febrero de 2014

Andrómeda y el espejo


Estudio. 65 páginas escritas. 31251 palabras. Palabras que se mezclan, se agrupan en la cabeza. Y leo: sex, arousal, passive space, adornment, sexual tensions, otredad, female body, identidades construidas. Andrómeda, Andrómeda sujeta, contemplada, desnuda, expuesta para ser salvada, también para ser atacada. No para vivir libre, no para desasirse, sí para necesitar incuestionablemente, incansablemente, de las manos del hombre que la desate o que la ataque, manos que la vuelvan a atar no ya a un tronco, sí a hijos, casa, marido, esposo. Andrómeda no es nada, Andrómeda es el hueco, el pretexto, la hija, el deseo, el vacío. Es el premio, también castigo, moneda de cambio.
Si haces lo que digo serás buena. Si me dejas elegirte serás buena. Si me complaces serás ángel, correcta amiga, ayuda para la salvación de este hombre que soy, tu destino será rico asistiendo al Gran Hombre. Si no me quieres, si no te amoldas a mi vida, serás Lilith, infierno, Medusa, monstruo, bajo el signo de las desobedientes, quedarás desterrada, lejos de la palabra, llena de inmundicia y podredumbre será tu condición. También puedes ser Andrómeda, nada en ti misma, masa moldeable a mi gusto y según mis necesidades. 

Andrómeda se mezcla conmigo. Y con todas las demás; con Lilith, con Medusa, con María, Eva, Pandora. Con todas las otras yoes que habitan mi casa, con todos los huéspedes que a menudo me visitan y pueblan estas habitaciones. 
La historia se repite. La historia de los libros es la mía, la loca del desván se me parece, ese espejo dual dañino que me devuelve mi propia imagen, artera y falsa de lo que no soy, de lo que me resisto a ser, me mira con ironía y superioridad al otro lado del pasillo. 

Esperando para ver quién será la primera en quebrarse.

ÚLTIMO MOVIMIENTO

Mi visitante y huésped preferido
perdido por la sala, mientras
la piel se me declara transparente y absorbe
hasta la última nota, que en otro tiempo supe
ejecutar. En el rincón
un animal se ovilla. El cristal está a punto de quebrarse.

María Victoria Atencia

lunes, 13 de enero de 2014

TROZOS

No perder un ojo
un corazón 
un dedo/ pie
 afición/  lengua/ café.
No perderme yo, A,
en concesiones/ arañazos/ camas 
cabezas con ideas que duelen
y no soy yo.
En copas/ calles/ madrugadas
vacías
que no me quieren.
Ventrículo derecho pisado, roto.
Arteria rasgada.
Recompongo trozos, 
A médico,
A Frankenstein
costurera con hilo de pescar atado a las muñecas.
No maniquí/ no madre
no ubre que alimenta
no maestra/ institutriz que educa y corrige.
No A ingenua vomitando
carcajadas a chistes supurantes.
Recojo trozos
recompongo
me
guardo corazón
pie
dedo 
riñón
letras y discos.
Vuelvo a coser.
Ordeno. Escribo. 
Escribo.
Escribo.
Día 
Frankenstein.

martes, 29 de octubre de 2013

EL DOLOR DE LA SINCERIDAD


- Las anotaré. Empieza tú.
- ¿Cómo se llama esto?
- Pues no sé... ¿Cómo lo llamamos?
- Cuestionario sobre el sueño de escaparnos juntos.
- Cuestionario sobre el sueño de escaparse juntos que tienen los amantes.
- Cuestionario sobre el sueño de escaparse juntos que tienen los amantes maduros.
- No eres madura.
- Claro que lo soy.
- Me pareces joven.
- ¿De veras? Bien, desde luego eso tiene que aparecer en el cuestionario. Los dos candidatos han de responder a todas las preguntas.
- Empieza.
- ¿Qué es lo primero que te irrita de mí?
- ¿Qué es lo más insoportable de ti cuando estás insoportable?
- ¿Eres realmente tan animado? ¿Se corresponden tus niveles de energía?
- ¿Eres una extravertida bien equilibrada y encantadora o una reclusa neurótica?
- ¿Cuánto tiempo pasará antes de que te sientas atraído por otra mujer?
- O por otro hombre.
- Nunca debes envejecer. ¿Piensas lo mismo respecto a mí? ¿Piensas en ello alguna vez?
- ¿Cuántos hombres o mujeres has de tener en un momento determinado?
- ¿Cuántos hijos deseas que obstaculicen tu vida?
- ¿Hasta qué punto eres disciplinada?
- ¿Eres completamente heterosexual?
- ¿Tienes alguna idea concreta de lo que te interesa de mí? Sé precisa.
- ¿Acostumbras a mentir? ¿Me has mentido ya? ¿Crees que mentir es algo normal o te parece censurable?
- ¿Esperarías que te dijeran la verdad si la exigieras?
- ¿Exigirías la verdad?
- ¿Crees que tener un carácter generoso es una debilidad?
- ¿Te preocupa ser débil?
- ¿Te preocupa ser fuerte?
- ¿Cuánto dinero puedes gastar sin que te sepa mal? ¿Me dejarías tu tarjeta visa sin hacer preguntas? ¿Me concederías cierta libertad para disponer de tu dinero?
- ¿En qué aspectos ya te decepciono?
- ¿Qué te incomoda? Dímelo. ¿Lo sabes siquiera?
- ¿Cuáles son tus sentimientos acerca de los judíos?
- ¿Vas a morir? ¿Estás física y mentalmente en buenas condiciones? Sé concreto.
- ¿Preferirías a otro más rico?
- ¿Cuál sería tu grado de ineptitud si nos descubrieran? ¿Qué dirías si alguien entrara por esa puerta? ¿Quién soy yo y por qué todo va bien?
- ¿Qué cosas me ocultas? Veinticinco. ¿Alguna más?
- No se me ocurre ninguna.
- Espero ansiosa tus respuestas.
- Y yo las tuyas. Tengo una.
- ¿Cuál?
- ¿Te gusta como visto?
- Vaya pregunta.
- En absoluto. Cuanto más trivial es el defecto, más enojo inspira. En eso tengo experiencia.
- Muy bien. ¿La última pregunta?
- La tengo, la tengo. La última pregunta. ¿De alguna manera, en alguna esquina de tu corazón, albergas todavía la ilusión de que el matrimonio es una aventura romántica? De ser así, eso podría ser la causa de muchos conflictos.

                                                                                              Philip Roth, Engaño.

domingo, 20 de octubre de 2013

El ritmo lento de los silbidos...

"Quizá no sepamos nada más sobre las peculiaridades de la vida, pero trazamos el curso de los días y las noches de acuerdo con las luces del firmamento -empezó con su mejor voz-. Estos rayos de luz, que viajan a través de tremendos espacios de tiempo, nos hacen saber que las estrellas penden allá arriba, a enormes alturas. La luz del Sol da sustento a nuestra vida, y la de la Luna nos arropa con ese manto de íntimas gestas que conocemos como sueños."


Morris Morgan, viajero llegado por azares del destino a Marias Coulee, un pequeño pueblo de Montana, comenzaba así a narrar a sus alumnos y a los habitantes de su pueblo todos aquellos fenómenos que hacen mágicos los hechos que transcurren en el cielo, los grandes descubrimientos astronómicos que han ido cambiando a lo largo de siglos y siglos de conocimiento no sólo nuestra concepción del mundo o del propio cielo y sus fenómenos, sino también de la vida, e incluso de los sueños. 
Este libro, que arranca despacio, con un ritmo lento y tranquilo, irá poco a poco seduciéndonos a través de dos personajes principales: Morris Morgan, maestro entusiasta, peculiar y excéntrico, que va sembrando poco a poco en sus alumnos el afán por el conocimiento y la curiosidad incansable; y Paul Milliron, alumno inteligente, inquieto y brillante que irá absorbiendo todos los conocimientos de su maestro y dejándose enseñar en un afán cada vez mayor por crecer. Quienes nos dedicamos a la enseñanza ansiamos poder llegar, en algún momento, a convertirnos en esa estrella polar que va guiando y marcando el norte a quien desea llegar a otros lugares, pero no solo nosotros... Todos tenemos estrellas polares en nuestra vida, estrellas que en distintas etapas nos han ido guiando y marcando el itinerario de nuestro camino... así me llegaron las palabras de Antonio Machado que de tan familiares son la narración de parte de mí, de mi poética vital y mi educación sentimental; así me llegó también, como a Paul, el amor por los libros, de manos de una incansable lectora y contadora de historias; y así también, de mano de una estrella polar alta y brillante, llegó este libro a mis manos.
 

domingo, 31 de julio de 2011

Marzo fue demasiado largo.

Construir las palabras
no es fácil cuando faltan
vocales que se escurren de mis dedos.
Es complejo aunar significados
como es formarme yo
sin esas partes mías que se pierden,
que dejo a cada paso entre tus labios;
son plumas olvidadas,
leves que casi rozan tu corazón y el mío,
rotos de tanto abrirse,
de tanto doler, siempre
de toda la alegría que no comprendo
y del dolor que sobreviene al punto.
Ya no tengo vocales y mi nombre no suena.
Solo dos consonantes que mueren en los labios
al querer pronunciarlas.

domingo, 20 de marzo de 2011

MARZO



Huyó febrero. Como quien se va sin ser visto. Como los amores cobardes. Como el frío que, de repente, no está. Como la niebla en un día casi de primavera.
Marzo llegó con un aire más limpio, ahora más nítido. Dejó unos versos, traídos por amigos que enseñan a desconocer los nombres de las cosas para nombrarlas nuevas; dejó estos versos compartidos, escritos como juegos en noches blancas.
Son de ellos.

HAIKUS

Recibo besos
en cartas que me escribes
llenos de sangre.

Dolor remite,
destino son tus ojos,
gacelas tristes.

Llegaron cartas
como palomas turbias

que se alejaban.

Venir a hablarte,
a deslizar mi pluma
para encontrarme.


Papel en blanco
es tu cuerpo desnudo.
Tinta mi sangre.

Papel en blanco:
mi cuerpo sin el tuyo
viento en las manos.

Cielo estrellado:

perdido en tus orillas

errante náufrago.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sin deudas ni banderas

Estuvo haciendo cuentas.
¿Qué precio está pagando por no perder esa parte única y pequeña que le pertenece? ¿A qué coste el silencio ya es suyo, y su casa es un refugio en el que guarecerse? ¿Cuánto le cuesta saber que es su propia vida la que vive? El peso de sus hombros no es otro que el de su conciencia y el de saber que, aunque poco posee porque mucho dejó en el camino, poco debe.
Estuvo haciendo cuentas y encontró estas palabras que de alguna manera tan bien hablaban de ella.

Habitaciones separadas


Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

LUIS GARCÍA MONTERO

martes, 8 de febrero de 2011

De carpetas y tiritas

Hoy mi cuenta de correo tiene una carpeta más. Y en esta entrada no sé qué escribir. Sólo tenía la necesidad de escribir este título. Dentro, no hay nada. Hoy sólo escribo de carpetas y tiritas. Y ni siquiera eso.

martes, 25 de enero de 2011

El dolor de la lucidez

No es bueno el dolor de la lucidez. No es bueno.
Lo mismo que me hace grande, me hace pequeña. Las mismas, exactas cualidades que me hacen ser yo, a la vez me deconstruyen, conforman los dos polos opuestos de mí misma. El que me gusta y el que detesto.
De qué me sirve pensar, tener conciencia, tener la lucidez precisa que me hace ver la claridad hiriente de los días, que se clava como un alfiler en mis pequeñas pupilas, en forma de diminutos aguijones que se adentran de forma certera y precisa. De qué me sirve saber leer en los silencios si todo no es más que una fuente dolor mojado que lo empapa todo. De cansancio que lo empapa todo. De desánimo y apatía.
De qué me sirve someterme a la tiranía del pensamiento con avidez. A querer saber más, como una especie de hambre de infinito. Siempre más. Aunque nada sea real. Aunque solo sean páginas y páginas llenas de tinta amarga y rota, o papeles en blanco que gritan para que sean manchados.
No es bueno, no, no ajustarse a las reglas.
No es bueno el dolor de la lucidez.

lunes, 24 de enero de 2011

Material sensible



Material sensible. Frágil. Cuidado con los golpes, quizá puedas causar algún daño, algún desperfecto irreparable que no tenga solución posible. No te acerques demasiado. Además de material sensible, soy material inflamable, y es posible que explote de un momento a otro, sin previo aviso.
Corto. Araño. Soy capaz de sentir dolor y de romperme cuando menos te lo esperes; sin embargo, recomponerme, a pesar de ser doloroso, no me llevará demasiado tiempo. Mantete lejos si no quieres pensar. Sal rápido de aquí si no vas a saltar conmigo. Yo sabré mantenerme a salvo de vaivenes e imprevistos, de golpes y de impactos.
Vete lejos si no quieres que ninguna astilla de mi cuerpo llegue a ti. Mantente a una distancia prudencial.
Soy material sensible.

sábado, 22 de enero de 2011

Nadie

Llegué a casa y no había nadie. Nadie. Nadie. Hablé para que nadie contestara, ordené para que nadie se sintiera a gusto y cociné la comida que nadie se comería después. Pasé la tarde y nadie estaba conmigo. Salí y fui al cine; con nadie comenté la película que tampoco había visto.
A veces no sé con qué extraños hilos estoy unida a la realidad. A veces no sé qué parte de mi vida comienza a ser ficción y cuál es la verdadera. No somos solos; incluso los planetas necesitan la gravedad de una estrella para seguir describiendo su órbita.
No somos solos. Pero al llegar, Nadie esperaba.

lunes, 10 de enero de 2011


Yo ya te había encontrado

entre la luz incierta de los días;

entre libros y discos en mi casa

tú viniste una noche.

Dijiste que no todo estaba hecho,

nada había perdido,

existían realidades, caminos, carreteras

que llevaban a pueblos

donde el mar era amplio;

donde vivir

no era un simulacro indefinido

lejano a nuestros sueños;

donde la luz

para todos los hombres

y también las mujeres

era clara y diáfana.

Yo ya te había encontrado

entre la luz incierta de mis días.

Cuando te puse rostro

me trajiste la luz;

demasiado real, sospecho ahora.

Fugaz como un relámpago.